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País Vasco 26 de Marzo de 2026 · 09:15h 5 min de lectura

6.800 ertzainas votan el jueves por sus nuevos líderes sindicales, en medio de la necesidad de aumentar la plantilla.

BILBAO, 26 de marzo.

Este jueves, alrededor de 6.800 miembros de la Ertzaintza se reunirán para seleccionar a sus 60 representantes sindicales, distribuidos de la siguiente manera: 17 en Álava, 23 en Bizkaia y 20 en Gipuzkoa. El principal mensaje que trae a la mesa esta jornada electoral es la demanda de un aumento en la plantilla y la asignación de más recursos, en un contexto donde la percepción de inseguridad entre la población ha crecido. La votación se llevará a cabo de manera presencial en los lugares de trabajo, aunque un 70% de los ertzainas ya ha ejercido su voto de manera telemática, según informan fuentes sindicales a Europa Press.

La elección de los representantes laborales de la policía autonómica tiene lugar de 10:00 a 18:00 horas. En los comicios anteriores, celebrados el 10 de febrero de 2022, la distribución de delegados fue la siguiente: ErNE con 22 delegados, Esan con 20, Euspel con 10, Sipe con 7 y ELA con 4.

En esta ocasión, por primera vez se presenta el nuevo sindicato 'Ekos', que surge de una fusión de miembros críticos de Sipe, antiguos afiliados de CCOO y nuevos agentes en servicio. Este nuevo actor se suma a la contienda y promete ofrecer una nueva voz dentro del ámbito sindical.

Estas elecciones se desarrollan en un clima de menor conflicto laboral, tras la reciente firma de un acuerdo entre ErNE, Esan y Sipe con la Consejería de Seguridad, que dirige Bingen Zupiria, sobre el convenio de la Ertzaintza, que había estado caducado durante más de una década. Este acuerdo ha sido considerado como "histórico" por los sindicatos que lo firmaron, aunque Euspel optó por no participar.

ErNE, que ha mantenido su liderazgo sindical durante dos décadas, busca reafirmar su posición en estas elecciones. Recientemente, llevaron a cabo un congreso los días 24 y 25 de febrero, donde fue reelecto Sergio Gómez de Segura como secretario general.

El objetivo del sindicato es regresar de estas elecciones como una entidad fuerte, que actúe como un contrapeso real frente a los gobiernos. Defienden que son una garantía de coherencia y resultados a futuro.

Sus demandas fundamentales se centran en tres aspectos: la reclasificación de la escala C a la B, un aumento en la plantilla y mejoras en la formación y dotación de medios de control como el táser o el gas pimienta. Además, hacen hincapié en la protección del derecho a huelga como piedra angular de una policía democrática.

ErNE sostiene que luchará por estas demandas desde una posición independiente, exigente y centrada en las verdaderas necesidades del personal, confiando en su trayectoria en la defensa de los derechos laborales sin ataduras políticas.

El sindicato Esan, con la intención de superar a ErNE, ha presentado propuestas considerándose claves, como alcanzar los 8.000 ertzainas, recuperar la sección de traslados y defender la autonomía profesional frente a instrucciones impuestas.

La visión del sindicalismo de Esan se basa en un modelo que considera serio y eficaz, defendiendo mejoras tangibles a través de la negociación y la movilización de ser necesario. Afirman que sin presión, no hay negociación.

Es importante destacar que Euspel plantea un aumento efectivo en la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) hasta alcanzar los 9.000 agentes, argumentando que la actual plantilla es insuficiente y que las demandas operativas están en aumento. Subrayan que se deben tomar decisiones inmediatas para recuperar efectivos.

Euspel también espera que su rendimiento electoral dé un giro significativo, respaldados por la colaboración con 'Ertzainas en lucha', un movimiento asindical que ha llevado a cabo protestas activas.

Este sindicato, que se ha apartado del acuerdo actual de condiciones laborales, critica su naturaleza ambigua y los privilegios que genera en detrimento de otros compañeros. Defienden la necesidad de un sistema de carrera profesional claro y justo que no penalice a quienes enfrentan bajas por razones de salud.

Sipe, por otro lado, también exige mejoras claras en las condiciones laborales, buscando una reestructuración de la jornada laboral que elimine desigualdades, así como políticas que faciliten la conciliación familiar y que ofrezcan un sistema de carrera profesional transparente y basado en méritos.

El sindicato no solo se limita a señalar carencias, sino que también pide un reconocimiento equitativo en la segunda actividad, así como un aumento de la plantilla y medios para garantizar la seguridad tanto de los agentes como de la ciudadanía.

ELA ha manifestado que las condiciones laborales han ido en deterioro, culpando al Gobierno Vasco y a los sindicatos corporativos de esta situación, y sugiriendo que un enfoque más combativo sería necesario para mejorar la Ertzaintza.

Por último, EKOS busca hacerse un nombre en el ámbito sindical, resaltando que es el único sindicato sin liberados, que promueve la transparencia y la participación activa de sus miembros en la toma de decisiones. Su objetivo es crear un ambiente donde todos puedan influir en la dirección del sindicato y en la defensa de sus derechos.

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