Aiaraldea mantiene su potencial industrial pese a la pérdida de impulso reciente
La Mesa por el Desarrollo Industrial de Aiaraldea concluyó que, a pesar de la pérdida de competitividad en la última década, la comarca conserva capacidades, conocimiento y ventajas para impulsar un nuevo ciclo de crecimiento. El diagnóstico, elaborado en colaboración entre instituciones, empresas y agentes sociales, destaca que Aiaraldea parte de décadas de experiencia, empresas referentes y profesionales cualificados.
El proceso, iniciado en octubre de 2025 por la Diputación Foral de Álava, refleja un escenario en el que la comarca ha sufrido cierres y reducción de empleo industrial. Sin embargo, también evidencia la existencia de fortalezas diferenciales en sectores especializados y una base sólida de pymes con altos estándares de calidad. La clave radica en aprovechar esas capacidades y diversificar hacia sectores de futuro.
Desde una perspectiva política, la iniciativa responde a la necesidad de reactivar la economía industrial en un contexto de desaceleración generalizada en el País Vasco. La planificación contempla fortalecer la innovación, digitalización, sostenibilidad y gestión del talento, considerando el actual escenario de relaciones laborales complejas y la percepción pública de la comarca como un territorio en declive.
El informe subraya que la recuperación requiere un enfoque colaborativo y la puesta en marcha de mecanismos que faciliten la gestión del suelo industrial, aún fragmentado y en espacios en desuso. Además, propone un diálogo social estable y un Pacto que involucre a todos los actores para mejorar las condiciones laborales y la competitividad del sector.
En el ámbito político, la estrategia también busca mejorar la imagen de Aiaraldea, que actualmente se asocia a cierres y conflictos. Se propone construir un relato que destaque atributos como innovación, sostenibilidad y talento, y promover iniciativas que refuercen la percepción positiva y el atractivo de la comarca como espacio industrial de referencia y calidad de vida.
Mirando al futuro, la hoja de ruta contempla seguir profundizando en estos diagnósticos, evaluar la viabilidad de las propuestas y crear un marco de cooperación que permita a la comarca afrontar los desafíos del siglo XXI. La apuesta por una economía industrial más resiliente y diversificada se presenta como una prioridad para garantizar el empleo y el desarrollo en la región.