Alex Aranburu gana en una etapa marcada por caídas y cambios en la Itzulia 2026
El ciclista vasco Alex Aranburu (Cofidis) conquistó la cuarta etapa de la Itzulia-Vuelta al País Vasco 2026, disputada el jueves entre Galdakao y un perfil con múltiples puertos, tras una jornada marcada por incidentes y movimientos estratégicos. La etapa, de 167,2 kilómetros, quedó marcada por la caída del favorito Juan Ayuso (Lidl-Trek), quien se vio obligado a abandonar, y por la resistencia del líder Paul Seixas (Decathlon CMA CGM Team), que logró mantener su ventaja en la clasificación general.
El recorrido, con un perfil quebrado y continuas subidas y bajadas, favoreció ataques en los últimos compases. Aranburu aprovechó la ascensión final al último puerto, junto con el noruego Tobias Halland Johannessen, para lanzar su ataque y cruzar primero en Galdakao. La jornada también presenció un intento de escapada en solitario por parte de Brandon McNulty (UAE Team Emirates), que fue neutralizado antes de la última subida.
El abandono de Ayuso, que reaparecía tras su caída en la París-Niza, refleja las dificultades que enfrentan los corredores en una carrera que combina altibajos técnicos con un escenario político y social complejo en la región vasca. La carrera continúa en un contexto de tensión y reivindicación regional, donde el deporte se convierte en un espacio de visibilidad en medio de un escenario político marcado por debates sobre autonomía y gestión institucional.
La clasificación general sigue liderada por Seixas, que defiende su posición con una ventaja de más de dos minutos sobre Primoz Roglic. La próxima etapa, con salida y llegada en Eibar, promete un perfil aún más exigente con ocho puertos, en un contexto donde la organización busca consolidar la relevancia de la carrera en un escenario de creciente interés internacional y atención política en el País Vasco.
El desarrollo de la carrera en un entorno de tensiones y reivindicaciones territoriales evidencia cómo el deporte se inserta en un escenario sociopolítico más amplio. La Itzulia continúa siendo un reflejo de la identidad vasca y de los debates sobre su futuro, en una temporada que se prevé larga y con múltiples desafíos tanto en lo deportivo como en lo político.