• martes 27 de septiembre del 2022

Desarticulado un conjunto criminal que se dedica al expolio arqueológico del Cinturón de Hierro en Bizkaia y Álava

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BILBAO, 19 Jun.

La Ertzaintza ha desarticulado un conjunto criminal que se dedica al expolio arqueológico del Cinturón de Hierro en Bizkaia y Álava en una operación que ha acabado con tres personas investigadas, acusadas de un presunto delito contra el Patrimonio Histórico vasco.

Según informó el Departamento vasco de Seguridad, se han recuperado de esta forma un alto número de vestigios históricos y ocupado los detectores de metales y herramientas presuntamente usadas por los investigados para desenterrar ilegalmente estos restos. Además, las indagaciones practicadas han tolerado hallar y inhabilitar una granada de la Guerra Civil que entre los investigados había encontrado y cuyo descubrimiento no había comunicado.

Las indagaciones han comenzado a inicios de junio, tras la interposición de una demanda en la comisaría de Vitoria por causantes de la Dirección de Patrimonio Cultural del Gobierno Vasco por un presunto delito de expolio arqueológico.

En la demanda se ponía en conocimiento de la Ertzaintza la presencia de una cuenta en una famosa comunidad donde se publicaban, "de forma ostentosa", varias fotografías y vídeos en los que múltiples personas efectuaban prospecciones con detectores de metales en terrenos, grutas, construcciones de la Guerra Civil, etcétera.

Una vez localizado el objeto metálico, los supuestos autores de los hechos efectuaban catas con herramientas de excavación y desenterraban toda clase de restos metálicos para quedárselos, en forma de coleccionismo.

Debido a la dificultad y gravedad de los hechos, esta demanda fue asumida por agentes expertos en la investigación de delitos contra el Patrimonio Histórico correspondientes a la Sección Central de Investigación Criminal y Policía Judicial de la Ertzaintza, en concreto de las Secciones de Medio Ambiente y Urbanismo y de Patrimonio.

Las indagaciones practicadas en la cuenta denunciada remitieron a otros concretes de otras comunidades administrados por exactamente las mismas personas investigadas, cuentas construídas única y de forma exclusiva para dar a conocer públicamente sus presuntas ocupaciones ilegales. El análisis de todo este material audiovisual dejó a los estudiosos conseguir rastros de la presencia de un conjunto criminal que se dedica al expolio de varios restos de interés histórico y arqueológico como balas, casquillos, extractos de obuses, placas identificativas, monedas, medallas, hebillas, relojes, etcétera.

Estas patentizas metálicas de carácter militar y personal, unido a la identificación de varios de los sitios presuntamente saqueados como probables niveles de la Guerra Civil, llevó a los estudiosos de la Ertzaintza a dudar que tengan la posibilidad de corresponderse con actos de expolio del Cinturón de Hierro y defensas de Bizkaia y Álava, que desde 2018 está protegido como Bien Cultural con la categoría de Conjunto Monumental por el Gobierno Vasco y donde está de manera expresa prohibida la utilización de detectores sin la autorización pertinente.

Además, en el lapso de estas indagaciones se advirtió la publicación en las comunidades de una de la gente investigadas de múltiples fotografías y de un vídeo en los que mostraba imágenes explícitas del descubrimiento dentro de una gruta de un elemento con fachada de tratarse de una granada, que aun había manipulado de forma imprudente para el "posado" fotográfico.

Los especialistas de la Unidad de Desactivación de Explosivos de la Ertzaintza (UDE), dictaminaron que el objeto que aparecía en las imágenes se correspondía "de manera clara y también indubitada" con una granada de mano de las usadas en la Guerra Civil, que estaba muy estropeada, y a la que calificaban como "muy dañina". Tras efectuar las comprobaciones oportunas, asimismo se ha podido acreditar que este descubrimiento no había sido comunicado al 112-SOS Deiak, ni a la autoridad competente.

Las indagaciones efectuadas dejaron saber que esta granada continuaba en exactamente el mismo ubicación en el que fue encontrada, en una gruta sita en el monte Oba de la ciudad vizcaína de Dima. Ante la gravedad de estos sucesos y el peligro que suponía para la integridad de la gente, la Sección Central de la Ertzaintza planeó y lideró un operativo policial al que se llamó 'Eztanda', donde asimismo cooperaron agentes del Servicio de Investigación Territorial de Bizkaia (SICTB) y de la UDE.

La operación se materializó el pasado 9 de junio y se articuló en 2 fases. En primer rincón, los estudiosos y los desactivadores se trasladaron a la gruta de Dima, donde los profesionales continuaron a la inertización dominada de la granada. A continuación, se efectuó una entrada y registro en una nave sita en Ugao-Miraballes, donde se ocuparon detectores de metales, herramientas de excavación y las patentizas arqueológicas de la Guerra Civil, pero asimismo una compilación de monedas de distintas épocas, utensilios, herramientas, etcétera.

Las diligencias policiales van a ser remitidas al Juzgado de Instrucción nº 6 de Bilbao, que se hace cargo de las indagaciones, y los restos ocupados van a ser mandados al Servicio de Patrimonio Cultural de la Diputación Foral de Bizkaia, para la realización del pertinente informe pericial que determine la naturaleza, origen y también relevancia histórica y cultural de las piezas expoliadas.

Desde la Ertzaintza se ha recordado que la Ley de Patrimonio Cultural Vasco prohíbe cualquier intervención arqueológica sin autorización de la Diputación, tal como la utilización de detectores de metales en Bienes Culturales como el Cinturón de Hierro y defensas de Bizkaia y Álava, con lo que se pide que, frente a la mínima sospecha, se indique al 112 alguno de estas ocasiones. Ante el descubrimiento casual de restos arqueológicos por la parte de un especial no se tienen que agarrar, sino hay que reportar rápidamente al Ayuntamiento o a la Diputación, a fin de que procedan a la obtenida de los vestigios con metodología arqueológica.

Por último, asimismo se recuerda la obligación de cualquier persona de hacer llegar instantaneamente al 112 el descubrimiento casual de cualquier aparato de la Guerra Civil, puesto que pese al tiempo pasado su potencialidad lesiva prosigue activa.

En este sentido, ha recordado que en 2014 un especial padeció la amputación de una pierna mientras que desactivaba entre los 400 obuses de la Guerra Civil que tenía guardados en su caserío de Muskiz (Bizkaia) o que en 2021 otro ciudadano resultó dificultosamente herido en su casa de Okondo (Álava) mientras que manipulaba una granada afín a la que se consiguió normalizar en esta operación.

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