El gobierno del País Vasco ha anunciado la activación de un Plan de Vialidad Invernal en la que se encuentra en su etapa de "Seguimiento e Información". Este plan incluye una serie de recursos significativos, tales como 215 quitanieves procedentes de las diputaciones forales y de las autopistas, además de siete grúas pesadas destinadas a la remoción de vehículos de gran peso, junto con 130 vehículos adicionales que apoyarán en la coordinación y vigilancia, complementados por las patrullas de tráfico de la Ertzaintza.
El protocolo se activa en fase de seguimiento cuando la nieve comienza a descender por debajo de los 1.000 metros de altitud. Si las condiciones empeoran y el nivel de nieve baja a los 700 metros, se pasará a la fase operativa, donde se dará prioridad a mantener la fluidez en las carreteras a pesar de las adversidades climáticas.
Para este invierno 2025-2026, el Departamento de Seguridad ha planificado la disposición de 28.500 toneladas de sal y 775.000 litros de salmuera, garantizando así una adecuada preparación ante los posibles devanaderos climatológicos que afecten a la red vial.
Las autoridades competentes advierten sobre la importancia de tomar medidas preventivas al conducir en condiciones adversas. Se aconseja moderar la velocidad y aumentar la distancia de seguridad respecto a otros vehículos, dado que el espacio necesario para frenar se incrementa notablemente en pavimentos mojados.
Igualmente, desde la Consejería se insiste en la necesidad de contar con neumáticos en óptimas condiciones. Unos neumáticos desgastados pueden comprometer gravemente la capacidad de maniobra del vehículo y subir el riesgo de accidentes.
Para quienes tengan que circular en invierno, se recomienda el uso de neumáticos de invierno, que ofrecen mejor tracción y frenado en superficies resbaladizas. En ausencia de estos, es imperativo llevar cadenas y dominar su colocación, especialmente si hay acumulación de nieve en las carreteras.
En días de intenso frío, la advertencia sobre la formación de hielo es crucial. A pesar de contar con sistemas de seguridad como el ABS, la posibilidad de derraparse sigue presente. Por ello, es esencial mantener una conducción prudente y reducir la velocidad proporcionalmente a las condiciones del camino.
Otra recomendación es cuidar de los limpiaparabrisas, asegurándose de que funcionen correctamente, lo que resulta fundamental para mantener una buena visibilidad ante condiciones de lluvia y nieve.
Ética al volante también implica evitar frenadas bruscas y excesos de velocidad. Un frenado suave y controlado no solo ayuda a mantener la estabilidad del vehículo, sino que permite reaccionar mejor ante imprevistos. En caso de bloqueos, se sugiere soltar el pedal del freno y restaurar la tracción alternando entre freno de motor y freno convencional.
Finalmente, al intentar arrancar en la nieve, es clave hacerlo de forma gradual. Si las ruedas comienzan a patinar, incrementar suavemente la velocidad puede ayudar a mitigar la fuerza aplicada sobre ellas y facilitar el avance. Esto es esencial para una conducción segura en condiciones invernales.
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