El Gobierno Vasco reitera la profesionalidad en la corrección de la PAU tras polémica de calificaciones
El consejero de Ciencia, Universidades e Innovación del País Vasco, Juan Ignacio Pérez Iglesias, afirmó que el Ejecutivo no cuestiona la profesionalidad de los evaluadores de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). La declaración llega tras la controversia por bajas calificaciones en asignaturas clave, como euskera y física, en la última convocatoria.
La polémica se intensificó después de que la consejera de Educación, Begoña Pedrosa, señalara que numerosos exámenes con ceros habían sido corregidos por un único evaluador. Este hecho generó un debate sobre la fiabilidad del sistema y el nivel de exigencia en la corrección de los exámenes en el sistema vasco, que ha estado en el centro de las críticas por parte de estudiantes y docentes.
El Gobierno Vasco sostiene que, pese a las dudas, no se ha puesto en duda la profesionalidad del personal evaluador. Sin embargo, reconocen que la controversia ha generado un "déficit de confianza" en el sistema, independientemente de si las bajas calificaciones son justificadas o no. La situación ha llevado a plantear futuras revisiones del procedimiento de corrección para garantizar mayor transparencia.
Desde el ámbito político, la controversia ha puesto en evidencia las tensiones existentes en torno a la gestión educativa y la evaluación en la comunidad autónoma. La oposición ha aprovechado para cuestionar la calidad del sistema y ha solicitado mayor supervisión y controles en el proceso de corrección de exámenes. La judicialización de algunos recursos por parte de estudiantes refuerza la polarización del debate.
El consejero ha mencionado que será necesario analizar si el modelo de corrección, que en países como Reino Unido involucra a varios evaluadores, podría adaptarse para mejorar la fiabilidad y reducir la percepción de parcialidad. La discusión sobre la estructura del tribunal evaluador y los criterios de calificación se ha convertido en un tema central para las próximas convocatorias.
Este episodio, en un contexto de creciente atención a la calidad del sistema educativo vasco, podría marcar un punto de inflexión en la gestión de las evaluaciones oficiales. La experiencia servirá para definir si se implementan cambios estructurales que aseguren mayor confianza en los procesos de evaluación y calificación, esenciales en la transición educativa y profesional de los estudiantes.