• viernes 07 de octubre del 2022

Estrenado en Orduña el primer 'Columbario de la Dignidad' de Bizkaia, dispuesto para acoger los restos de 60 personas

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Artolazabal afirma que "mientras que haya un vasco en una trinchera, fosa o cuneta" van a trabajar para "su ubicación, exhumación y también identificación"

BILBAO, 28 Jul.

Familiares de castigados y muertos en el campo de concentración de Orduña han protagonizado este jueves la inauguración del primer 'Columbario de la Dignidad' de Bizkaia, dispuesto para acoger los restos de 60 personas que logren volver como estaba en futuras exhumaciones y no sean determinados, tal como los de aquellas víctimas cuyas familias de esta manera lo resuelvan. Se han inhumado los restos de 15 víctimas sin detectar, 14 de ellos correspondientes a presos de la que fue prisión central y campo de concentración de Orduña.

La consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, y la regidora de Orduña, Itziar Biguri, encabezando a la integridad de concejales de la región vizcaína, han estrenado este jueves el 'Columbario de la Dignidad' de Orduña, impulsado y respaldado por el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos-Gogora.

También han asistido al acto el viceconsejero de Derechos Humanos, Memoria y Cooperación, José Antonio Rodríguez, y la directiva del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos-Gogora, Aintzane Ezenarro, tal como el directivo de Memoria Democrática del Gobierno central, Diego Blázquez.

Además, familiares de presos castigados en Orduña llegaron de manera expresa para formar parte en este acto desde Andalucía, Extremadura, Asturias, Castilla-La Mancha, Cataluña y otros puntos del Estado, tal como 2 familias que hoy en día viven en Gipuzkoa, según informó la Consejería de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales.

En su intervención, Beatriz Artolazabal, que ha subrayado que este columbario que el día de hoy se inaugura en Orduña es "considerablemente más que una construcción funeraria, es el símbolo de la memoria y de la dignidad de un país", ha reiterado su deber con la ubicación y también identificación de víctimas desaparecidas de la Guerra del 36.

"Mientras que haya un vasco en una trinchera, en una fosa o en una cuneta, mientras que haya un vasco desaparecido en la guerra y en la posguerra, mientras que haya rastros razonables que dejen su ubicación, exhumación y también identificación, vamos a seguir haciendo un trabajo", ha asegurado.

Asimismo, dijo que, "mientras que logre existir la oportunidad de encontrar y también detectar en tierra vasca los restos de un represaliado republicano, sea vasco, andaluz, asturiano, extremeño o de algún otro origen, no vamos a cejar en nuestro empeño".

Artolazabal ha finalizado su intervención deseando que "estas 15 personas anónimas, cuyos restos el día de hoy inhumamos, sean símbolo del deber de todas y cada una y todos con la dignidad y el reconocimiento de las víctimas y con la memoria democrática de este país".

Durante el acto de inauguración se han inhumado los restos de 15 víctimas sin detectar. Del total, 14 fallecieron en la Prisión Central de Orduña, presumiblemente entre febrero y junio de 1941, y sus restos fueron exhumados del cementerio de la ciudad en 2014, conforme han correcto desde el Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales.

Asimismo, han explicado que, en la situacion de la víctima número 15, 2 extractos de cráneo fueron hallados en la campaña de excavación arqueológica de las trincheras en el ambiente de la ermita de San Pedro, Amurrio, en 2018. En este último caso no hay ningún rastro que deje detectar los restos.

En los otros casos, han precisado, se conoce, a través del testimonio oral de vecinos de Orduña y de la documentación que existe, que los restos de las 14 personas exhumadas en el cementerio municipal forman parte a presos de la prisión, más allá de que los cotejos de las muestras de AND completados hasta hoy no han lanzado un resultado positivo.

En el espacio del 'Columbario de la Dignidad' se creó un pequeño itinerario con cuadros explicativos del propio emprendimiento, tal como de las trabajos anteriores de investigación y exhumación de los restos.

De este modo se quiere "publicar nuestra vida de estos campos de presos, frecuentemente ignota para la sociedad generalmente, y su papel en la política represiva contra el bando vencido", han señalado desde la Consejería de Artolozabal.

Una réplica de la estatua 'Duintasuna', efectuada por Iñigo Arregi, encabeza el sitio como lo realiza en el cementerio de Elgoibar. De esta forma se quiere dotar de determinada uniformidad a los dos columbarios.

El Columbario de Orduña está dispuesto para acoger los restos de 60 personas y planeado para ser ampliado. Se inhumarán en él los restos que se logren recobrar en futuras exhumaciones y no logren ser determinados, tal como los de aquellas víctimas cuyas familias de este modo lo resuelvan.

El Columbario de Orduña es el segundo de Euskadi, adjuntado con el de Elgoibar, y el primero de Bizkaia. El de Elgoibar se inauguró en el primer mes del año de 2017, está situado al lado del cementerio de Olaso y recopila los restos de 57 personas que proceden de la exhumación de 44 fosas. El columbario de Orduña quiere ofrecer continuidad a la tarea de memoria histórica impulsada por Gogora.

Según ha recordado la Consejería, entre 1937 y 1941, en Orduña, en el instituto de los Padres Jesuitas, se estableció un campo de concentración de presos de guerra y más tarde, en el mes de octubre de 1939, una prisión central donde murieron, por lo menos, 255 personas, 24 de ellas en el campo de concentración.

Algunos de los cautivos, apuntaron, fueron usados como "trabajadores forzosos" para efectuar distintos trabajos de construcción en la región. El campo de concentración de Orduña empezó a marchar en el mes de julio de 1937, "en el momento en que el bando rebelado puso en marcha una red de campos para concentrar de manera masiva a los combatientes republicanos apresados y clasificarlos en dependencia de su nivel de implicación a favor de la República", han contado.

La mayoría de estos campos se clausuraron en 1939, salvo ciertos, como el de Orduña (1939-1941), que pasaron a ser cárceles. Finalizada la guerra, Orduña pasó a ser parte "del engranaje de la política penitenciaria del franquismo, en especial desarrollada para todos los que perdieron la guerra y el perfil de los presos cambió, en tanto que procedían de sitios apartados de Euskadi", indicó el Departamento.

De este modo, ha añadido, se conoce que la mayor parte de la gente que murieron estando cautivas en Orduña eran naturales de las comunidades de Extremadura, Andalucía, Castilla la Mancha y Cataluña.

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