En lo que se consolida como un avance significativo en el ámbito político del País Vasco, la Asociación de Municipios Vascos (Eudel) ha lanzado una propuesta compuesta por 33 acciones destinadas a combatir la violencia sexista que afecta a las mujeres en cargos electos. Actualmente, 1.170 concejales y 89 alcaldesas ejercen sus funciones en la región, y un sondeo interno realizado por la red de alcaldesas y concejalas, conocido como Basqueskola, revela que el 60% ha padecido o sido testigo de algún tipo de agresión sexista en su carrera política.
Esther Apraiz, presidenta de Eudel y alcaldesa de Derio, presentó este miércoles esta iniciativa innovadora en un acto que contó con la presencia de otros miembros destacados de la Comisión Ejecutiva de la asociación, como Nati López de Munain, alcaldesa de Elburgo, y Xabier Lertxundi, alcalde de Hernani. La propuesta busca involucrar a todos los ayuntamientos vascos en este esfuerzo conjunto contra la violencia sexista en la política local.
Apraiz lanzó un llamado a la acción, instando a cada corporación municipal a asumir un compromiso tanto institucional como personal para erradicar la violencia y el machismo que afecta a las mujeres en el ámbito político. Destacó que este compromiso debe reflejarse en acciones concretas y adaptadas a las realidades específicas de cada municipio.
Dentro de esta estrategia, se sugiere como primer paso la aprobación de un acuerdo en los plenos municipales que formalice dicho compromiso. Eudel se compromete a supervisar la implementación de estos acuerdos, facilitando además recursos y formación, especialmente a los municipios más pequeños.
La plataforma web que se creará permitirá registrar las adhesiones municipales y brindar apoyo desde el área de Igualdad de Eudel. Apraiz recomendó a los ayuntamientos que adopten de forma gradual dos o tres medidas antes de ampliar su implementación, un enfoque que busca hacer el proceso más manejable.
Reconociendo la complejidad y la novedad del tema, Apraiz afirmó que Eudel estará presente para apoyar a los ayuntamientos en este objetivo, subrayando que las protagonistas de esta lucha son las mujeres electas que actualmente ocupan el 48% de los cargos en Euskadi. Insistió en que se requiere también el compromiso de todos los miembros de los consistorios, tanto del gobierno como de la oposición, así como la complicidad de sus colegas masculinos.
La garantía del derecho de las mujeres a participar en pie de igualdad es fundamental, afirmó Apraiz. A pesar de los avances logrados, la violencia sexista sigue siendo una barrera que oprime la participación de las mujeres en la política local, y su eliminación es esencial para fortalecer la democracia.
La violencia contra las mujeres en el ámbito político busca deslegitimar su labor y silenciarlas. Apraiz identificó tres formas en que se manifiesta: la violencia física y verbal, la psicológica y la simbólica, destacando la preocupación por cómo esta última ha proliferado, especialmente en las plataformas digitales.
Las 33 medidas propuestas se organizan en tres ejes: sensibilización, prevención y respuesta. Incluyen compromisos de paridad en los órganos de gobierno, protocolos para abordar rápidamente casos de acoso, así como recursos de apoyo psicológico y jurídico para las víctimas de violencia. Estas acciones pretenden fomentar un entorno más seguro y respetuoso para las mujeres que ejercen la política.
La encuesta de 2021, que no se puede considerar un estudio estadístico riguroso, señala un problema palpable entre 150 mujeres electas, donde el 60% reveló haber sufrido o observado violencia sexista. Las cifras son alarmantes; la interrupción de la palabra, las faltas de respeto en eventos oficiales y el trato paternalista son algunas de las experiencias comunes reportadas por las encuestadas.
Los actos de violencia sexuales provienen de diversas fuentes, incluyendo colegas, ciudadanos, y a menudo se exacerban en redes sociales y medios de comunicación. Estos hallazgos coinciden con estudios europeos que afirman que la violencia política contra las mujeres es un fenómeno estructural y transcultural, ligado a una cultura política que perpetúa estereotipos de género.
La alcaldesa de Elburgo, Nati López de Munain, resaltó la importancia de la corresponsabilidad entre todos los actores sociales en esta lucha. La "Declaración de Argómaniz", firmada en 2021 por más de 300 mujeres electas, pone de relieve estos compromisos.
Isabel Cadaval, concejala de Basauri, enfatizó la necesidad de romper el silencio sobre las experiencias de violencia que enfrentan las mujeres en política, asegurando que estas medidas facilitarán una mayor igualdad en la participación en los gobiernos locales.
Por su parte, Xabier Lertxundi, alcalde de Hernani, subrayó que la lucha contra la violencia sexista no debe ser vista como una cuestión exclusiva de mujeres, sino como un desafío democrático que involucra a todos. Para él, transformar la cultura política hacia un entorno más respetuoso y diverso es el único camino hacia una verdadera igualdad en la política local.
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