Euskadi detecta 33 casos de Fibrosis Quística desde 2012 en su programa de cribado neonatal
Desde la implantación del Programa de Cribado Neonatal en 2012, Euskadi ha identificado 33 casos de Fibrosis Quística en recién nacidos, lo que sitúa la prevalencia en aproximadamente 1 por cada 6.500 nacimientos. La detección temprana ha permitido mejorar el seguimiento y tratamiento de la enfermedad en la comunidad autónoma.
Este avance se enmarca en un contexto de incremento en la esperanza de vida de los pacientes, resultado de los progresos en el diagnóstico precoz y en los tratamientos específicos. La Unidad de Fibrosis Quística del Hospital Universitario Cruces, acreditada como referencia en el norte del Estado, atiende actualmente a más de 220 pacientes, entre pediátricos y adultos, reflejando la transformación epidemiológica de la enfermedad.
El envejecimiento de la población con Fibrosis Quística implica nuevos retos asistenciales. La necesidad de un seguimiento multidisciplinar, que abarque aspectos respiratorios, digestivos y psicológicos, se vuelve fundamental para garantizar la calidad de vida de los pacientes a largo plazo. La incorporación de medicamentos moduladores del CFTR ha sido un avance decisivo en este sentido.
Políticamente, el Gobierno Vasco refuerza su compromiso con la sanidad anticipativa, incluyendo la detección temprana y la vigilancia continua de enfermedades crónicas. La apuesta por un sistema sanitario que prioriza la prevención responde a las prioridades del Pacto Vasco de Salud, en un contexto de mayor inversión en salud pública y cooperación interinstitucional.
En el ámbito de la investigación, la unidad liderada por la doctora María Dolores Pastor Vivero participa en ensayos clínicos internacionales que buscan mejorar los tratamientos y pronósticos de la enfermedad. La continuidad en estas líneas estratégicas es clave para afrontar los retos futuros y seguir transformando la atención a las personas afectadas.
De cara al futuro, la tendencia hacia diagnósticos más precoces y terapias más efectivas promete ampliar la esperanza de vida y reducir las complicaciones. La política sanitaria vasca continúa priorizando la innovación y la coordinación para mantener a Euskadi en la vanguardia del tratamiento de esta enfermedad hereditaria.