La confianza de los hogares vascos se mantiene en valores negativos cerca del pesimismo
El índice de confianza de los hogares vascos en el segundo trimestre de 2026 se sitúa en -9, manteniéndose en niveles similares a los de trimestres anteriores. A pesar de un contexto económico y laboral positivo, la percepción de incertidumbre y deterioro social generan un marcado escepticismo en la población.
Este escenario responde a la persistente inestabilidad geopolítica, en particular por la guerra en Irán, y a problemas sociales internos como sanidad y vivienda. La percepción social se ve afectada por la credibilidad en las instituciones y el clima político, que refuerzan la sensación de inseguridad.
Las implicaciones de estos datos se reflejan en la actitud conservadora de los hogares respecto a la economía general y su propia situación, aunque muestran cierta confianza en su capacidad de ahorro y en el mercado laboral. La afiliación en Euskadi alcanza máximos históricos, y el paro registra cifras en mínimos de 17 años.
Desde una perspectiva económica, la recuperación del PIB en Euskadi continúa, pero la inflación y el aumento de precios cotidianos amenazan con socavar el bienestar. La intención de compra en vivienda y vehículos se mantiene estable, impulsando un dinamismo moderado en el mercado inmobiliario y automovilístico.
El futuro cercano dependerá de la evolución de las tensiones internacionales y de la estabilidad política interna. La contención de la inflación y la reducción de la incertidumbre serán clave para revertir el pesimismo y fortalecer la confianza de los hogares en la región.
En un contexto europeo marcado por la incertidumbre y la ralentización, Euskadi enfrenta un escenario de escepticismo que puede mantenerse o agravarse si las condiciones externas e internas no mejoran en los próximos meses.