La población vasca se mantendría en 2,2 millones en 2075, con envejecimiento acelerado
La proyección demográfica para Euskadi indica que su población se estabilizaría en torno a los 2,2 millones de habitantes en 2075. Sin embargo, un tercio de los residentes tendría 65 años o más, reflejando un envejecimiento progresivo. La esperanza de vida al nacer alcanzaría los 87,5 años en hombres y 91 en mujeres, mientras que la fecundidad se estabilizaría en 1,35 hijos por mujer. Además, el saldo migratorio se reduciría considerablemente desde 2035, afectando a la estructura demográfica.
Estas tendencias se enmarcan en un contexto de cambios políticos y sociales en la región, donde las decisiones sobre inmigración, políticas de natalidad y servicios sociales influirán en el escenario futuro. La reducción en la natalidad y el aumento en la longevidad generan desafíos en la sostenibilidad del sistema de bienestar y en la planificación de recursos públicos.
El envejecimiento poblacional implica una mayor presión sobre las políticas sanitarias y de asistencia social, además de una posible disminución de la fuerza laboral activa. La disminución de nacimientos y la migración negativa podrían complicar la recuperación de los niveles poblacionales actuales, afectando la economía y los servicios públicos.
Desde una perspectiva política, estos datos refuerzan la necesidad de implementar estrategias que fomenten la natalidad y la atracción de inmigrantes, con el fin de estabilizar la pirámide poblacional y garantizar la sostenibilidad del sistema público. La planificación a largo plazo será crucial para afrontar estos cambios demográficos.
En el horizonte, la tendencia apunta a un proceso de envejecimiento que requerirá ajustes en las políticas sociales, sanitarias y laborales. La gestión de estos cambios será determinante para mantener la cohesión social y la calidad de vida en Euskadi en las próximas décadas.