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Economía 30 de Agosto de 2026 · 11:49h 2 min de lectura

Las huelgas en Euskadi suman 473.000 participantes en la última década

Entre 2016 y 2025, Euskadi ha registrado un total de 2.523 huelgas, con 472.777 participantes y 1,68 millones de jornadas no trabajadas. En promedio, se producen unas 250 huelgas anuales, afectando a aproximadamente 47.000 personas y generando unas 168.000 jornadas perdidas cada año, según datos del Consejo vasco de Relaciones Laborales.

El año 2022 destacó por su elevada conflictividad, con 342 huelgas, más de 106.998 participantes y 384.459 jornadas no trabajadas. Ese ejercicio concentró la mitad de todas las huelgas del Estado, reflejando un aumento en la movilización social en un contexto de incremento inflacionario. Los sectores más afectados fueron el metal en Bizkaia y la industria siderometalúrgica, que paralizaron cientos de empresas y afectaron a decenas de miles de empleados.

Las movilizaciones respondieron principalmente a reivindicaciones salariales vinculadas a la inflación, intentando mantener el poder adquisitivo de los trabajadores. La planta de Mercedes-Benz en Vitoria vivió jornadas de huelga histórica durante la negociación de su convenio, afectando la producción de furgonetas. Otros sectores, como el transporte y residencias de mayores, también registraron paros importantes, reflejando la variedad de conflictos en la región.

En 2023, el número de huelgas en Euskadi descendió un 20%, aunque aumentó la participación y las jornadas perdidas, evidenciando una mayor intensidad en la movilización de quienes participaron. La mayoría de los huelguistas estaban en el sector público, concentrándose en la administración y servicios, con un impacto significativo en las jornadas laborales afectadas.

El análisis del Consejo de Relaciones Laborales señala que los conflictos sectoriales, especialmente en la enseñanza pública y los servicios, explican en buena medida las variaciones anuales en la conflictividad. La tensión en el sector industrial, que fue predominante en 2022 y 2021, ha dado paso en 2023 a una conflictividad más dispersa, aunque aún relevante.

De cara al futuro, la persistente conflictividad laboral en Euskadi está relacionada con las negociaciones en un contexto de inflación elevada y cambios en la estructura productiva. La tendencia sugiere que la movilización social seguirá siendo una herramienta clave para los trabajadores en defensa de sus derechos, en un escenario de incertidumbre económica y política en España.

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