Las manifestaciones en las capitales vascas denuncian la privatización y piden la dimisión del consejero de Salud
Este sábado, en Bilbao, Vitoria y San Sebastián, centenares de ciudadanos se movilizaron para denunciar el avance de la privatización en el sistema sanitario público vasco. Las protestas se produjeron en un contexto de desacuerdo con las políticas del Gobierno Vasco, que, según los convocantes, favorecen el negocio privado en detrimento de la sanidad pública.
Las manifestaciones se consolidan en un escenario político marcado por la tensión entre el Ejecutivo Vasco, liderado por el PNV, y los movimientos sociales que reclaman mayor inversión y transparencia en la sanidad pública. La convocatoria surge tras ocho meses sin resultados tangibles del Pacto de Salud y en medio de críticas por la gestión de las vacunas caducadas, que algunos consideran una muestra del deterioro del sistema.
Las plataformas ciudadanas denuncian que las políticas actuales provocan recortes, cierres de servicios y una sobrecarga en la atención primaria, afectando a profesionales y usuarios. La movilización también reclama una mayor participación en decisiones clave y un compromiso real con la sanidad pública, en un momento en que las listas de espera y la falta de personal siguen en niveles críticos.
Desde el punto de vista político, estas protestas evidencian la creciente presión social sobre un Gobierno que ha priorizado reformas estructurales en un contexto de recortes presupuestarios y reformas laborales. La demanda de la dimisión del consejero de Salud, Alberto Martínez, refleja la pérdida de confianza en su gestión, especialmente tras las polémicas relacionadas con la transparencia y la gestión de recursos.
El escenario futuro apunta a una mayor movilización y a una posible reevaluación de las políticas sanitarias en el País Vasco. La situación pone en evidencia la tensión entre la necesidad de mantener un sistema público fortalecido y las presiones de un modelo que, según críticos, busca facilitar la entrada del sector privado. La respuesta del Gobierno Vasco será clave para definir el rumbo del sistema sanitario en los próximos meses.