• jueves 9 de febrero del 2023

Museo Guggenheim Bilbao muestra del diez de febrero al 28 de mayo una exhibe de Joan Miró con proyectos de entre 1920 y 1945

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"Joan Miró. La situación absoluta. Paris, 1920-1945", recorre 25 años de carrera del artista catalán desde su llegada a la ciudad más importante gala

BILBAO, 13 Ene.

El museo Guggenheim de Bilbao expondrá entre el diez de febrero y el 28 de mayo, una selección de proyectos del artista catalán Joan Miró (Barcelona 1893 - Palma 1983) donde se explora su trayectoria creativa entre los años 1920, con su llegada a París, y 1945.

Bajo el título "Joan Miró. La situación absoluta. París, 1920-1945", la exhibe, comisariada por Enrique Juncosa, recorre estos 25 años de carrera donde el artista catalán evoluciona del realismo mágico de sus comienzos hasta el lenguaje de signos constelados.

Fue en este periodo de tiempo en el momento en que se realizó visible el interés por la parte de Miró hacia el arte prehistórico, incluyendo las pinturas rupestres, los petroglifos y las estatuillas.

Aquella fascinación, quedó reflejada por nuestro artista en sus cuadernos de notas, donde confesó su intención de "regresar a los tiempos del arte y recobrar su sentido espiritual originario".

El comienzo de este intérvalo de tiempo primordial en la obra de Miró lo marca la fecha de su primer viaje a París, una localidad clave en su obra y su biografía, y lo cierra el año en el que, tras haber efectuado sus Constelaciones (1940-1941) y tras unos años en los que solamente pinta, Miró crea una enorme serie de proyectos sobre fondo blanco que afianzan su lenguaje de signos flotantes sobre fondos equívocos.

Admirado por sus creaciones formales desarrolladas en el contexto de las primeras vanguardias, más que nada el Dadaísmo y el Surrealismo, Miró es asimismo considerado un precursor del Expresionismo Abstracto y del arte conceptual y un artista entusiasmado asimismo en cuestiones espirituales y fascinado por las visiones y los sueños.

Además, los estudios cerca de su trayectoria artística, han destacado asimismo los puntos políticos de su trabajo, resaltando "su estable oposición a la dictadura franquista y su simpatía por el nacionalismo catalán de la época" así como han explicado en una nota informativa desde el museo bilbaíno.

La exposición se detiene en varias de sus ideas, como las que mencionan al "asesinato de la pintura", proclamadas en un instante, a fines de los años veinte, periodo de tiempo abordado en la exhibe, en el que Miró, más allá de esa afirmación, no dejó de colorear y donde patentizó una actitud predecesora del arte conceptual.

Desde el Guggenheim Bilbao han remarcado que "40 años tras su muerte, su obra atrae y encanta, sin haber perdido un ápice de su condición misteriosa".

La exposición comienza en la década de los años 20, época donde Miró pintó las proyectos llamadas detallistas, que se identifican por la enorme elegancia y concentración manifiestas en su ejecución. En ellas, las hojas de los árboles y de las plantas semejan caligrafías precisas y enanas que remiten a prácticas artísticas orientales.

El planeta rural, en estas proyectos tempranas, devino un planeta arcádico donde, mucho más que representar la verdad con precisión, el catalán pintó las conmuevas que le causan los panoramas y donde, "la intención de objetividad se convierte en una observación soñadora" han explicado en su nota desde el museo.

El paseo repasa su estancia en París, donde se afincó en 1921. En estos cuadros de mediados de los años veinte, populares como las pinturas oníricas, se destroza cualquier composición narrativa lógica, y los pocos elementos que se muestran desperdigadas por sus superficies semejan contestar a la improvisación, si bien sus bocetos prueban lo opuesto.

Ya en los años treinta, la exposición se adentra en el expresionismo que se transformó en esos años en una característica dominante de la obra de Miró, y cuadros donde plasma figuras monstruosas en espacios
equívocos y también inquietantes, que probablemente reflejaron su ansiedad y preocupación por la situación política que condujo a la Guerra Española y a la II Guerra mundial.

Precisamente, en el momento en que se encontraba la segunda enorme contienda bélica mundial, Miró, que se encontraba exiliado en la ciudad más importante francesa, se traslada a vivir a una pequeña ciudad rural en Normandía, donde recibió el encargo de colorear un mural.

Es en este periodo de tiempo donde brotan sus insignes "Constelaciones". Las 23 proyectos efectuadas en esta serie fueron efectuadas entre enero de 1940 y septiembre de 1941, y el artista las concluyó ahora en Mallorca, donde Miró y su familia se instalaron huyendo de la Guerra en Francia.

Cuando fueron mostradas en Nueva York, en la galería de Pierre Matisse en 1945, son las primeras proyectos fabricadas a lo largo de la guerra que se exhiben en Estados Unidos, y causarían un enorme encontronazo en la escena artística neoyorkina.

Estas pinturas, así como han remarcado desde el Guggenheim Bilbao, fueron "la culminación del potencial del lenguaje de signos desarrollado por Miró, con un énfasis en la imaginación y la intuición, y la intención de encontrar una manera de expresión escencial y universal".

Después de la serie Constelaciones, Miró estuvo un tiempo sin colorear, encerrado en Mallorca con su familia. La cosa cambió en 1945, en el momento en que efectúa una enorme serie de pinturas de enorme formato, otra vez sobre fondo blanco, donde lleva a cabo nuevamente su lenguaje de signos y intérvalo de tiempo que asimismo tiene presencia en la exposición.

"Mujer y pájaros en la noche", "Personaje y pájaros en la noche" o "Mujer en la noche" son títulos de esta serie, y ciertos de ellos, aun, se repiten.

Casi todas y cada una de las proyectos efectuadas en esos años, tienen la palabra 'noche' en su título, si bien sus fondos son blancos y lumínicos. A partir de 1944, Miró se interesará, además de esto, por la cerámica, haciendo un trabajo en colaboración con Llorens i Artigas.

El emprendimiento Didaktika que complementa la exposición se enfoca en enseñar la figura del artista desde la proyección de extractos de los tres capítulos del programa Trazos de TVE, liderados por Paloma
Chamorro y con Joan Miró como invitado primordial.

Además, se tienen dentro múltiples visualizaciones de imágenes del artista en vinilos en pared que completan la experiencia, adjuntado con una biografía y con una vitrina donde se detallan múltiples fotografías auténticos de
Miró conseguidas por Man Ray.

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