Organizaciones piden a las autoridades que eliminen fondos a Korrika.
En un desarrollo de gran relevancia social y política, la Fundación Fernando Buesa Blanco y el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Covite, han solicitado a las autoridades que corten el flujo de subsidios destinados a Korrika. Esta solicitud surge tras la reciente detección de 38 imágenes de figuras vinculadas a ETA que fueron exhibidas durante la última edición de la carrera por el euskera, que concluyó el pasado domingo.
En su comunicado, los grupos denunciaron que la Korrika, un evento que se celebra cada dos años con el objetivo de fomentar el uso del euskera mediante la recaudación de fondos para la enseñanza, ha sido utilizada como plataforma para glorificar a los terroristas. Las imágenes de miembros de ETA y las reivindicaciones en favor de la excarcelación de sus presos empañan el fin original de la carrera, según afirman.
La situación se vuelve aún más preocupante al mencionar ciertos momentos críticos de la edición más reciente, donde se dio el testigo a personas ligadas al terrorismo en actos que tuvieron lugar en ciudades como San Sebastián y Bilbao. Los organizadores permitieron que un menor portara un símbolo de la carrera mientras lucía una camiseta con la imagen de un asesino desatando la indignación de las mencionadas organizaciones.
Tanto la Fundación como Covite han manifestado que es moralmente inaceptable que los descendientes de los miembros de ETA sean utilizados para transmitir mensajes en un evento que, en teoría, debería ser exclusivamente cultural. Usar a estos jóvenes para promocionar la carrera solo perpetúa la glorificación del terrorismo y humilla a las víctimas, afirman.
Al destacar esta controversia, también mencionaron que en el mensaje final de Korrika, se hizo referencia a la vida del hijo de un antiguo líder de ETA, implicando que su historia de "niño con mochila", un término que describe a los hijos de presos bajo un régimen de dispersión, es parte de un esfuerzo más amplio que parece buscar la reconciliación con una historia de violencia, una narrativa que ellos consideran inaceptable.
Desde el punto de vista de estas organizaciones, estos incidentes no son simplemente accidentes aislados, sino que son posibles por la connivencia de AEK, la entidad organizadora de Korrika. Critican que, a pesar de ser capaz de imponer límites, no lo hizo en esta ocasión, lo que resalta una falta de voluntad para abordar el problema adecuadamente.
Además, recordaron que Korrika no es un proyecto público sino privado, aun recibiendo financiación de organismos estatales. Consideran que es inaceptable que las instituciones sigan apoyando financieramente este tipo de eventos que permiten la exaltación del terrorismo cada vez que se celebran.
Ligados a esto, lanzaron un llamado urgente a las instituciones públicas, exigiendo que cesen cualquier colaboración económica con Korrika hasta que AEK condene explícitamente los actos de apoyo a ETA y adopte medidas efectivas para que no se repitan estas situaciones.
Es importante señalar que estas denuncias no están dirigidas a quienes participan de manera sincera en la defensa del euskera, sino a aquellos que utilizan el evento para glorificar a los terroristas y a la organización que lo permite. En sus palabras finales, concluyeron que mezclar la legítima promoción de un idioma con el apoyo a criminales es inmoral y altamente ofensivo para las víctimas del terrorismo y para toda sociedad democrática.