Crónica País Vasco.

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Policías vascos intensificarán la próxima semana la vigilancia sobre alcohol y drogas en las carreteras.

Policías vascos intensificarán la próxima semana la vigilancia sobre alcohol y drogas en las carreteras.

En Bilbao, del 27 de octubre al 2 de noviembre, la Ertzaintza, junto con las policías locales, intensificará los controles de alcoholemia y drogas entre los conductores. Esta iniciativa ha sido anunciada por el Departamento de Seguridad del Gobierno vasco, destacando su compromiso con la seguridad vial.

Estos testers forman parte de un plan anual que contempla 32 campañas de vigilancia en las carreteras, con el objetivo de reducir comportamientos peligrosos que ocasionan accidentes graves. La seguridad en las vías es una prioridad y esta medida se enmarca dentro de un esfuerzo mayor por fomentar la responsabilidad entre los conductores.

El Departamento de Seguridad también ha subrayado que, de acuerdo con la Ley de Seguridad Vial y el Reglamento General de Circulación, todos los conductores deben someterse a estas pruebas si son requeridos por las autoridades. Negarse a cooperar podría derivar en la imputación de un delito relacionado con la seguridad vial.

La prueba de alcoholemia consiste en dos mediciones de aire espirado, con un intervalo mínimo de 10 minutos entre ambas. Si el resultado es inferior a 0,25 miligramos por litro de aire, o 0,15 en el caso de conductores profesionales o aquellos con menos de dos años de experiencia, podrán continuar su viaje sin inconvenientes.

Sin embargo, si los resultados se sitúan entre 0,25 y 0,60 miligramos, se considerará una infracción administrativa. Valores superiores a 0,60 miligramos podrían implicar delitos gravísimos contra la seguridad vial.

Las autoridades han indicado que si perciben signos claros de intoxicación por alcohol que puedan comprometer la habilidad de conducción, se evaluará la situación como un posible delito por conducción bajo la influencia del alcohol.

En caso de un resultado positivo, la persona afectada podrá solicitar una segunda prueba, preferiblemente mediante un análisis de sangre realizado por personal médico, siempre que así se indique o se disponga por orden judicial.

Un rechazo a realizar la prueba o dar un positivo resultará en la inmovilización del vehículo, aunque existe la posibilidad de que otra persona con licencia válida pueda retirarlo tras hacer el test y dar negativo.

Las sanciones por un resultado positivo son severas. Si el resultado está por debajo de 0,50 miligramos, la multa asciende a 500 euros y la pérdida de cuatro puntos del carnet. Si supera los 0,50 miligramos y es inferior a 0,60, la penalización llega a 1.000 euros y seis puntos menos.

Referente a los controles de drogas, el proceso es equivalente, aunque se emplea una muestra de saliva. Un resultado positivo inicial será corroborado mediante un análisis de laboratorio posterior.

El Departamento de Seguridad ha advertido que, si se confirma un positivo en el análisis de drogas, se considerará una infracción de gravedad y se sancionará con una multa de 1.000 euros, además de la reducción de seis puntos en el carnet de conducir.