BILBAO, 25 de octubre. En un reciente pronunciamiento, el Lehendakari Imanol Pradales ha instado a la sociedad vasca a dar un "salto cualitativo" para crear un nuevo marco político que amplíe las capacidades de Euskadi, al tiempo que garantice un modelo de bilateralidad real y un sistema de garantías justas.
Con motivo del 46 aniversario del Estatuto de Gernika, Pradales ha aprovechado las redes sociales para lanzar un mensaje claro: es momento de que el presidente español, Pedro Sánchez, cumpla con la "deuda histórica" que implica ejecutar las transferencias pendientes a la comunidad autónoma.
"Es vital que nos dotemos de un nuevo marco regulatorio que impida decisiones unilaterales que socaven o restrinjan nuestro Autogobierno. Ha llegado la hora de actualizar nuestro pacto político", destacó, enfatizando que el Estatuto de Gernika incluye competencias que requieren revisión y que es crucial incorporarlas para avanzar hacia el futuro.
El Lehendakari recordó que la Disposición Adicional del Estatuto de Gernika de 1979 establece que la autonomía vasca no implica una renuncia a los derechos históricos del Pueblo Vasco, que pueden ser renovados conforme al marco legal vigente. Esto resalta la necesidad de un pacto político sólido que preserve y reconozca el Autogobierno como un derecho fundamental, no como una concesión temporal.
A su juicio, estos aspectos son esenciales para cimentar una relación equitativa entre las partes implicadas, por lo que es imprescindible establecer mecanismos para asegurar el cumplimiento de los acuerdos y resolver las diferencias legítimas que puedan surgir. "Es hora de avanzar hacia un pacto que fortalezca nuestro Autogobierno por respeto a los que nos precedieron, a nuestra identidad actual y a las futuras generaciones", afirmó el Lehendakari.
Pradales deplora que, tras 46 años desde la ratificación del Estatuto de Gernika, este todavía no ha sido plenamente implementado, viéndose afectado por decisiones tomadas en Madrid. "Esta es la realidad que debemos enfrentar y gestionar", subrayó.
En el último año, el Gobierno Vasco ha logrado transferir diez nuevas competencias, y la propuesta vasca para alcanzar un acuerdo en las materias pendientes está actualmente sobre la mesa del Gobierno español. "Estamos en una encrucijada crucial. La administración de Sánchez tiene la oportunidad de saldar una deuda histórica y cerrar de manera definitiva el capítulo del Estatuto de Gernika este año, algo que sus predecesores no lograron", apuntó Pradales.
Basándose en los valores fundamentales del Estatuto y en la experiencia adquirida bajo el Autogobierno de Euskadi, el Lehendakari sostiene que la comunidad debe iniciar una "nueva etapa" que refleje la visión de futuro de quienes diseñaron el texto en 1979.
Señaló que, transcurridos 46 años, es imperativo dar un nuevo "salto cualitativo", dado que la sociedad vasca ha cambiado notablemente y enfrenta nuevos retos que no pueden ser abordados con herramientas del pasado. Este cambio es esencial para promover nuestro progreso y bienestar como nación.
El Lehendakari enfatizó que Euskadi requiere adquirir nuevas competencias para enfrentar desafíos actuales como la migración, la transformación industrial y tecnológica, la integración en las instituciones de la Unión Europea y la plena competencia judicial, siempre respetando el principio de unidad jurisdiccional.
Reconoció que, a pesar de los logros del Estatuto en la consolidación del Autogobierno y en la mejora del nivel de vida de la población vasca, es importante entender que este representa un compromiso político mínimo.
"Hace 46 años, el Estatuto simbolizó las aspiraciones de un pueblo por avanzar en su Autogobierno, consciente también de su responsabilidad hacia la estabilidad del Estado. En aquel momento, la generosidad, la responsabilidad y el espíritu de consenso fueron primordiales", recordó.
El Lehendakari también destacó que el Estatuto fue aprobado en un contexto de incertidumbre e inestabilidad, marcado por crisis económicas y amenazas contra la joven democracia. Euskadi se encontraba emergiendo de cuatro décadas de represión y aspiraba a reconstruirse tras un tiempo de oscuridad, llenando sus habitantes de esperanza por el futuro.
Durante la votación, 1.565.541 ciudadanos estaban convocados, con una participación del 58,8% y un 90,2% votando favorablemente, a pesar de la oposición de ciertos sectores de la derecha española y de la izquierda más radical. "La independencia y la creación del Estatuto fueron una demostración de la voluntad del pueblo vasco frente a quienes hoy lo menosprecian", acabó afirmando Pradales.
Finalmente, recalcó que la decisión de crear una comunidad autónoma bajo la denominación de Euskadi fue un pacto de gran relevancia política que facilitó la transición de la dictadura a la democracia, demostrando una visión de futuro que debe seguir inspirando las acciones actuales.
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