Pradales solicita al Gobierno español un reconocimiento del sufrimiento ocasionado por el bombardeo de Gernika para sanar las heridas del pasado.
En Bilbao, el pasado 29 de noviembre, el Lehendakari Imanol Pradales expresó su decepción por lo que consideró "una oportunidad desaprovechada" por parte del Estado español para reconocer el sufrimiento causado en Gernika por el bombardeo de 1937. Pradales subrayó que este reconocimiento no se trataría de "expiar culpas" ni de "abrir viejas heridas", sino de "sanar" un dolor que persiste a lo largo de las ocho décadas que han transcurrido desde el trágico evento.
En un artículo compartido en LinkedIn, el líder del Gobierno Vasco aplaudió la visita del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier a Gernika, la cual constituyó un "ejercicio de responsabilidad histórica" por parte de Alemania. Pradales instó al Estado español a emular este gesto de reconocimiento hacia las víctimas del bombardeo, enfatizando la importancia de la paz y la reconciliación en este contexto.
El Lehendakari recordó cómo la tragedia de Gernika, que simboliza el sufrimiento del pueblo vasco, fue objeto de olvido durante muchos años. Señaló que las víctimas y sus familias han trascendido décadas sin obtener un "perdón" ni reconocimiento por el sufrimiento perdido, viviendo en un vacío de verdad y justicia.
Pradales hizo hincapié en la desinformación perpetuada por el régimen franquista, que durante su existencia negaba la responsabilidad de España en el bombardeo. Mencionó cómo, a partir de 1996, se dio un primer paso hacia la reparación cuando el Bundestag alemán decidió ayudar a la reconstrucción de Gernika con una donación considerable.
El Lehendakari también rememoró la carta enviada en 1998 por el ex presidente alemán Roman Herzog, que reconocía la implicación del Estado alemán en el bombardeo y que fue recibida de manera emotiva por los supervivientes. Este reconocimiento fue, según Pradales, un método de acercamiento hacia la sanación de las traumas aún presentes.
Pradales alabó el reciente gesto de Steinmeier y afirmó que fue un claro ejemplo de cómo la memoria y la reparación son responsabilidades que siguen vigentes. Estas acciones, lejos de dividir a la sociedad, tienen el potencial de unir a los pueblos en la búsqueda de los valores universales de la dignidad y la justicia.
Además, destacó muestras de solidaridad recibidas por parte de figuras como el ex alcalde de Gernika, Eduardo Vallejo, quien había declarado que un gesto similar por parte del Estado español sería bienvenido por parte de los vascos. Pradales reiteró esta solicitud en el Parlamento Vasco, demandando un posicionamiento ético a la altura de lo mostrado por Alemania.
El Lehendakari también condenó un acto reciente de vandalismo en el mural del 'Guernica', presuntamente realizado por sectores de la izquierda abertzale, lo que evidencia la falta de respeto hacia los valores democráticos y éticos en Euskadi. Este incidente resaltó, para Pradales, la necesidad de un reconocimiento oficial por parte del Estado español del daño persistente causado en la región.
Recordando a los supervivientes como Crucita Etxabe y Mari Carmen Aguirre, quienes tuvieron el honor de encontrarse con Steinmeier y Felipe VI, Pradales hizo hincapié en que todavía esperan un reconocimiento del Estado español por el dolor infligido. A pesar de los años, el tiempo no ha borrado el deseo de justicia y verdad.
El Lehendakari lamentó que el Estado español no haya aprovechado la oportunidad de reconocer el daño en Gernika, justificándose con la narrativa de que el bombardeo fue resultado de un alzamiento militar contra un régimen democrático. En respuesta, recordó que los líderes alemanes no vivieron las atrocidades del régimen nazi, pero aún así asumieron la responsabilidad histórica de sus acciones.
Pradales defendió que el reconocimiento de las injusticias del pasado es un deber de un Estado democrático. Al mencionar a figuras como Willy Brandt y Angela Merkel, quienes han mostrado su propio reconocimiento histórico, subrayó la importancia de asumir la responsabilidad colectiva, algo que aún se espera de España.
El Lehendakari sugirió que, más allá de los aspectos políticos, es un deber moral reconocer el ataque aéreo contra la población civil. Reiteró que el ataque a Gernika fue parte de un intento deliberado de desmoralizar a la región, como fue sugerido por el general Mola.
Al finalizar, Pradales contrastó la barbarie de los tiempos de Franco con el legado del Lehendakari Agirre, quien pedía que el futuro del pueblo vasco no estuviera marcado por el odio, sino por la fraternidad. Esta visión sigue vigente hoy, enfatizó, ya que el reconocimiento del pasado no debe ser visto como un mecanismo de división, sino como una oportunidad para construir un futuro más unido y justo.
El Lehendakari concluyó destacando que cada una de las víctimas de Gernika merece ser recordada y dignificada, instando a todos los actores políticos a mantener presente esta responsabilidad en su labor institucional. Asimismo, mostró su solidaridad con los pueblos que actualmente sufren conflictos similares en el mundo, reiterando la necesidad de erradicar el horror de la guerra.
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