Crónica País Vasco.

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Protestas masivas en Bilbao contra la desconfianza institucional hacia las víctimas.

Protestas masivas en Bilbao contra la desconfianza institucional hacia las víctimas.

En la jornada del 25 de noviembre, miles de ciudadanos se congregaron en Bilbao para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El evento fue convocado para poner de manifiesto la "violencia institucional" que, según los organizadores, se manifiesta cuando las entidades gubernamentales no proporcionan el apoyo necesario a las víctimas de la violencia de género y cuando no cumplen con la legislación actual destinada a protegerlas.

Antes de que comenzara la marcha, las representantes del movimiento feminista autónomo de Bilbao, Anabel Sanz y Naia Torrealdai, denunciaron esta situación desde la Plaza del Sagrado Corazón. Los manifestantes avanzaron bajo una pancarta que decía: 'Patriarkatuak eraso. Instituzioek paso. Vuestra hipocresía también es violencia', en un claro señalamiento a la falta de acción por parte de las autoridades.

El movimiento feminista, una vez más, mostró su fuerza en diversas localidades de Euskal Herria, resaltando que las que más sufren la "violencia institucional" son las mujeres más vulnerables, incluidas las personas trans y las mujeres de grupos raciales. "Ya está bien de buscar responsables en todos lados, cuando realmente son ellos quienes fallan en su deber", afirmaron, haciendo hincapié en el incumplimiento de protocolos que revictimizan a las mujeres que buscan ayuda.

A pesar de que se han logrado avances legislativos y disponibles más recursos, el movimiento feminista expresó su frustración por la falta de medidas efectivas que convierten el proceso de denuncia para las mujeres en una experiencia extremadamente complicada. Criticaron las excusas dadas por las instituciones para no atender adecuadamente a las mujeres migrantes y racializadas que sufren violencia de género.

Con este trasfondo, el movimiento salió a las calles de Bilbao una vez más para reclamar responsabilidades y hacer sonar sus voces contra la violencia institucional. Durante su recorrido por la Gran Vía, las participantes, que según fuentes municipales eran unas 4.000, entonaron lemas en favor de la lucha feminista y contra la violencia.

Entre los gritos, se escucharon demandas de mujeres inmigrantes sobre la precariedad laboral, así como otras consignas que llamaban la atención sobre la situación en Palestina. Además, llevaron carteles que denunciaban la violencia machista y racista, subrayando la urgencia de poner fin a estas injusticias.

Al final de la marcha, un comunicado en el Ayuntamiento de Bilbao reiteró la exigencia de vivir sin las violencias machistas, destacando la creciente amenaza que representan los discursos negacionistas y de extremas derechas que cuestionan derechos previamente conquistados. "Hoy, reafirmamos que nuestras vidas y decisiones son innegociables", se enfatizó.

Asimismo, se señaló que la violencia más oculta y aceptada es aquella ejercida por las instituciones, que al incumplir la ley y mirar hacia otro lado, perjudican a las víctimas. Resaltaron la importancia de que los gobiernos cumplan con su deber de proteger a todos los ciudadanos y no se conformen con excusas incumplibles.

El movimiento feminista denunció la revictimización constante que enfrentan las mujeres por parte de los sistemas judiciales y de servicios sociales, así como la precariedad que subsiste por las políticas deficientes que afectan especialmente a las trabajadoras migrantes. Exigieron a las instituciones actuar en lugar de quedarse en la inacción, señalando que la violencia institucional se ha convertido en un problema cotidiano en la vida de muchas mujeres y disidencias.

Por último, recordaron que llevan tiempo advirtiendo sobre lo que necesita hacerse contra la violencia machista y patriarcal. Sin embargo, expresaron su descontento con la falta de reconocimiento por parte de las instituciones, que parecen no tomar en cuenta sus voces. También se realizaron manifestaciones similares en otras ciudades del País Vasco, como San Sebastián y Vitoria.