• viernes 07 de octubre del 2022

Repsol ve futuro a sus cinco refinerías si bien va a haber "adversidades", pero no contempla dejar la actividad industrial

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Imaz afirma que una transición justa no es cerrar la actividad en la Industria y poner "un museo o un centro de interpretación"

BILBAO, diez Jun.

El asesor encargado de Repsol, Josu Jon Imaz, aseguró que ve futuro a sus cinco refinerías y, si bien admite que va a haber "adversidades", pero no contempla un ámbito en el que deban "dejar la actividad industrial".

Imaz hizo estas manifestaciones en Bilbao, donde participó en la día "Hidrógeno Renovable: Futuro de la Energía", estructurada por UGT-FICA.

El asesor encargado de Repsol ha manifestado que el hidrógeno verde será un "vector esencial" de la descarbonización, que necesita que se pongan "muchas tecnologías sobre la mesa" pues son primordiales. En este sentido, ha señalado que "frecuentemente" se asocia descarbonizar a electrificar y semeja que es la electricidad lo que va a descarbonizar y "eso es cierto medianamente".

Jos Jon Imaz ha asegurado que la electricidad hace "una contribución esencial", si bien es imposible "equiparar electrificación a descarbonización", entre otras muchas cosas, pues "la mayoría de la economía el día de hoy no es electrificable y más adelante próximo va a haber ámbitos esenciales que tampoco se van a poder electrificar".

Por ello, piensa que hay que descarbonizar los líquidos por el hecho de que, si no, no hay "solución al inconveniente de las emisiones de CO2, al inconveniente de la descabonización". "Aquí es donde entra a divertirse el hidrógeno y requerimos muchas tecnologías para lograr descarbonizar estos líquidos", ha añadido.

Según indicó, de esta forma lo ha manifestado la UE en sus ordenes, y se proponía que Europa para el año 2030 debía llegar a precisamente 6,6 millones de toneladas de hidrógeno verde y que podría sospechar unos 40.000 Mw de aptitud renovable.

Imaz ha señalado que la ambición europea es "elevada y creció con la guerra de Ucrania", de forma que, de esos 6,6 millones de toneladas, se pasa a charlar de diez millones de toneladas.

El asesor encargado de Repsol ha subrayado que el conjunto tiene un "deber clarísimo" con la descarbonización, que les llevó a achicar de "forma intensa" las emisiones de CO2 y pasar a ser una "mutienergética" pues, si bien están "muy orgullosos" de estar en el petróleo y el gas, asimismo tratan de ingresar en las "novedosas maneras de energía".

Tras rememorar su propósito de emisiones netas cero para 2050, Imaz ha incidido en que tienen un deber "clarísimo" de apuesta por descarbonizar líquidos, y creen en sus plantas industriales y "más adelante de lo que el día de hoy son las refinerías y las plantas químicas" de Repsol.

Josu Jon Imaz indicó que Repsol hará una apuesta "por proteger" sus cinco complejos industriales "con uñas y dientes en concepto de empleo industrial" por el hecho de que están persuadidos de que, con inversión, con conocimiento de la gente y evolución tecnológica, conseguirán una descarbonización de la energía "llevada a cabo con cabeza".

Según ha apuntado, ven el futuro de sus cinco refinerías con una "visión efectiva para los próximos años", si bien van a pasar "ciclos y adversidades". Imaz ha reconocido que, en los encuentros con inversores, entre las cuestiones que les sugieren es cuántas refinerías van a cerrar de las cinco que ya están si en Europa se marchan a prohibir los motores de combustión y sabiendo que diríase que van a cerrar en Europa el 25% de ellas.

En este sentido, ha señalado que su repuesta es que eso "lamentablemente no es nuevo" por el hecho de que, antes de la crisis de 2008 había en Francia 12 refinerías y quedan seis, y en Italia se han achicado a la mitad. Sin embargo, ha asegurado que Repsol, "en el peor" instante de la crisis logró una apuesta por "amoldarse a un nuevo ambiente competitivo de refinerías" y piensa que las cinco tienen "habilidades competitivas" si bien "va a haber adversidades en el sendero".

"Vemos un horizonte en el que a nuestras cinco refinerías, las que están en el 30% de las mucho más competitivas de Europa, les observamos futuro y, de ahí que, nos encontramos capitalizando y realizando la apuesta de la descarbonización en las cinco", ha asegurado.

Imaz ha manifestado que "por fortuna" no ven ámbitos en los que deban "dejar la actividad industrial" y meditar en "ocupaciones sustitorias" de otra naturaleza.

"Lo que hacemos es convirtiendo nuestras plantas en algo nuevo, mudar la refinería a una exclusiva planta en la que lo que se marcha a generar más adelante va a a continuar siendo lo mismo, -diésel, gasolina, nafta- pero el género de materia prima que nos encontramos usando comienza a mudar", ha añadido.

Según explicó, están descarbonizando sus plantas industriales. "Nos encontramos descarbonizando los líquidos y el hidrógeno es un compañero que nos debe contribuir a descarbonizar estos líquidos pues, si no, habrá campos que no vamos a poder descarbonizarlos". Ha señalado la relevancia de esa transformación a fin de que las refinerías, "con un término diferente en un planeta descarbonizado, tengan futuro".

Además, ha subrayado que las refinerías tiene una "virtud regulatoria" por la regulación de biocombustibles. Por lo tanto, Imaz, que ha subrayado que el hidrógeno ha de ser mucho más económico, ve opciones de rentabilidad y de poder medrar "poderosamente" y ha manifestado que las refinerías tendrán una producción "importante" ahora en 2025.

"Por eso, tendremos 550 Mw en nuestras refinerías en operación para el año 2025 y 1.900 Mw para 2030. Comparemos las cantidades España 4.000 Mw de propósito para 2030 y en nuestras cinco refinerías 1.900 Mw. Tenemos ambición, vamos a invertir en esto, observamos la fórmula de rentabilizarlo y puede contribuir a que otros ámbitos se vayan metiendo en la economía del hidrógeno", ha añadido.

Josu Jon Imaz ha defendido una transición "justa, con cabeza y con ambición". En este sentido, piensa que es requisito "repensar" lo que se hace en Europa para llevarlo a cabo "mejor" por el hecho de que se hizo una transición donde se "es dependiente de pies y manos de Rusia".

Imaz aseguró que es imposible apostar "todo a la movilidad eléctrica a fin de que la dependencia de Rusia se cambie por la dependencia de las tierras extrañas y los minerales pocos chinos".

Asimismo, ha asegurado que, si se debe convivir con unas energías como es el gas natural o el petróleo en el transcurso de un tiempo "el que sea", no las "demonicemos" pues "absolutamente nadie podrá generarlas, la demanda va a proseguir subiendo y los costes van a subir".

"El CO2 penalizarlo está bien, pero penalicémoslo con cabeza", indicó Imaz por el hecho de que, si unicamente se penaliza la industria europea, "se marcha a exportar industria, empleos industriales" y asimismo aumentarán las emisiones de CO2 en el planeta si se desplaza esa actividad a otras países fuera de Europa con plantas menos eficaces.

"Una transición justa no es que se cierre la actividad y nos pongan un museo, un centro de interpretación que da trabajo a 4 personas", ha señalado, para resaltar que la industria crea empleos "equilibrados y mejor pagados", y se precisa para producir ámbitos de tecnología y de innovación.

También indicó que la transición no puede ser recesiva, sino más bien progresiva pues, en ciertos casos, se hace una "transferencia de rentas de las clases con menos elementos y medias a las de sobra elementos", en referencia a la política de ayudas solo al vehículo eléctrico.

Asimismo, si el hidrógeno puede ser una manera de realizar comburentes sin emisiones de CO2, ha cuestionado por qué razón se marcha a prohibir el motor de combustión, "matar la industria de automoción y llevar a cabo este daño al tejido industrial"

"¿Si prohibimos el motor de combustión, qué atractivo poseemos las compañías para invertir en proyectos de comburentes sintéticos de comburentes avanzados?", se ha preguntado, para añadir que lo van a "proseguir realizando". "No nos tenemos la posibilidad de disparar en el pie de la actividad industrial", indicó.

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