"La EHU revela que el control nutricional ayuda a los niños celíacos con sus síntomas, aunque no mejora su calidad de vida."
La Universidad del País Vasco (EHU) está llevando a cabo un interesante estudio a través de su equipo de investigación Gluten3S, que tiene como objetivo abordar la situación de niños y niñas que han sido recientemente diagnosticados con celiaquía. Este proceso incluye un enfoque dietético que se ha estado implementando con los jóvenes afectados, y los primeros resultados sugieren mejoras en sus síntomas, aunque la calidad de vida general no ha experimentado cambios significativos.
El grupo de investigación ha estado trabajando mano a mano con los pacientes desde el diagnóstico y a lo largo de un año completo. Durante este tiempo, se han realizado seguimientos presenciales para observar el impacto de la intervención nutricional sobre diversas variables relacionadas con la salud de los menores.
La investigadora Arrate Lasa ha compartido información clave sobre cómo han asistido a las familias durante este periodo desafiante. "Hemos proporcionado información sobre los alimentos que pueden consumir, ofrecido consejos específicos para ajustar sus hábitos alimenticios, y realizado talleres de cocina. Además, hemos realizado mediciones en tres ocasiones para estudiar cómo evolucionan tanto los síntomas como la calidad de vida en estos niños", explicó Lasa.
Los resultados preliminares indican que tras un año de seguimiento, la alimentación de los participantes ha tenido una mejora notable, con una notable disminución en los síntomas de la celiaquía. La intervención cara a cara ha mostrado ser más efectiva que métodos anteriores, como las consultas telefónicas o por videoconferencia.
El estudio subraya la importancia de un apoyo continuo y en persona para estos pacientes, sugiriendo que es fundamental iniciar este seguimiento inmediatamente después del diagnóstico. No obstante, a pesar de la reducción de síntomas, la calidad de vida de los niños no ha mejorado considerablemente, lo que resalta que el apoyo social es un elemento clave en el bienestar de estos jóvenes.
En términos de salud gastrointestinal, los investigadores han monitoreado síntomas como indigestión, diarrea y dolor abdominal. Después de un año, los resultados mostraron que los pacientes reportaron menos molestias y, crucialmente, que la severidad de esos síntomas se había reducido.
“Lo que hemos comprobado es que los síntomas más severos han desaparecido, y aproximadamente el 90% de los síntomas restantes son de baja intensidad”, afirmó Lasa, resaltando el progreso hecho en la salud gastrointestinal de los participantes.
El análisis también cubrió otros síntomas no relacionados con el intestino, como la dermatitis y problemas de salud mental, revelando que en general ha habido una disminución significativa de estos síntomas. Entre las mejoras más notables se encuentra la reducción de casos de anemia y dolores de cabeza, así como una notable mejora en el nivel de energía de los niños. Inicialmente, el 40% de los diagnosticados reportaban sentirse fatigados. Este porcentaje se redujo al 15% a lo largo del año.
Es fundamental reconocer que la celiaquía no se limita a causar síntomas gastrointestinales; también afecta aspectos psicológicos y sociales de los pacientes. "La dificultad de socializar y adaptarse a una dieta sin gluten puede llevar a problemas de autoestima y salud mental, como la depresión y la ansiedad", comentó Lasa, subrayando la importancia de un enfoque integral en el tratamiento de esta enfermedad.
El estudio también ha evaluado cómo los menores con celiaquía perciben su calidad de vida. Los resultados indican una valoración baja en este aspecto: en una escala de 100 puntos, los participantes dieron una puntuación de 60 tanto al inicio como al final del estudio.
Estos hallazgos refuerzan que el bienestar de quienes padecen celiaquía no está únicamente ligado a la adopción de una dieta sin gluten. La interacción social juega un papel determinante en su calidad de vida. “Dado que el único tratamiento efectivo es evitar el gluten, que se encuentra presente en una variedad de alimentos y puede llevar a contaminación cruzada, las situaciones sociales se tornan complicadas. Muchas veces, no pueden confiar en lo que les ofrecen al comer fuera, lo que añade estrés a su vida cotidiana", observó Lasa.
Las investigadoras del equipo Gluten3S enfatizan la urgencia de mejorar la conciencia social sobre la celiaquía. “Para lograr una mejor calidad de vida y promover la inclusión de quienes padecen esta enfermedad, es crucial aumentar el conocimiento público sobre la celiaquía y la dieta sin gluten. Aún existe un largo camino por recorrer en términos de educación y sensibilización de la comunidad", concluyeron.
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