Mejoras en competencias del alumnado vasco en 2026, con avances en primarias y secundaria
El alumnado vasco de 4º de ESO ha experimentado mejoras significativas en competencias clave en 2026. Los resultados muestran un aumento de siete puntos en comunicación lingüística en castellano y cerca de tres en ciencias, manteniendo los niveles en euskera. En primaria, las mejoras también son evidentes, con avances en comunicación en euskera y matemáticas.
Estos datos se enmarcan en una evaluación diagnóstica que busca reflejar el estado del sistema educativo vasco. La evaluación, realizada cada dos años, permite analizar la evolución de las competencias del alumnado y orientar las políticas educativas. La edición de 2026 incorpora un nuevo modelo en la evaluación de matemáticas, diferenciando las pruebas en Matemáticas Académicas y Aplicadas, adaptadas a los itinerarios del alumnado.
Desde el Departamento de Educación, se destaca que los resultados reflejan una tendencia positiva en el rendimiento y la equidad. Los avances en las competencias en contextos socioeconómicos más desfavorecidos y en alumnado de origen extranjero evidencian esfuerzos en políticas de inclusión y reducción de brechas. La mejora en centros públicos y concertados en todos los niveles avala estas conclusiones.
La evaluación también revela una mayor heterogeneidad en resultados, especialmente en euskera en 4º de ESO, donde crece tanto el alumnado en niveles avanzados como en inicial. La persistencia de diferencias relacionadas con el entorno socioeconómico sigue siendo un reto. Sin embargo, las políticas de refuerzo y apoyo parecen estar dando frutos, en línea con los objetivos de mayor igualdad de oportunidades.
Desde una perspectiva política, estos resultados refuerzan las estrategias del Gobierno Vasco para impulsar la inclusión y la mejora del sistema educativo. La atención a la diversidad, el refuerzo de las competencias en lenguas y ciencias, y el compromiso con la equidad son ejes prioritarios para el futuro del sistema. La evaluación continúa siendo una herramienta clave para ajustar y reforzar dichas políticas.
De cara a los próximos años, se espera que estas tendencias positivas continúen, con un enfoque en reducir aún más las desigualdades y adaptar las evaluaciones a los cambios en los itinerarios educativos. La comunidad educativa y las instituciones públicas seguirán trabajando para consolidar estos avances, en un contexto político que prioriza la cohesión social y la igualdad de oportunidades.