Euskadi lleva al COP31 de Antalya seis proyectos de adaptación climática para atraer financiación
La delegación vasca presenta en la COP31 de Antalya seis demostradores de adaptación climática y busca financiación para acelerarlos y replicarlos.
Una delegación del Gobierno Vasco, encabezada por el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, viajará a Antalya (Turquía) para participar en la 31ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31), que se celebra del 9 al 20 de noviembre. El objetivo es atraer vías de financiación para acelerar sus proyectos de adaptación climática.
La delegación viajará el domingo 8 y regresará el día 12. Según detallaron en rueda de prensa en Bilbao el viceconsejero de Medio Ambiente, Josu Bilbao; el director de Patrimonio Natural y Adaptación al Cambio Climático, Adolfo Uriarte; y la directora de Acción Climática de Ihobe, Mari Mar Alonso, la presencia vasca se centrará en presentar el proyecto "Euskadi Climate Change Adaptation Living Lab", uno de los proyectos transformadores del Plan de Industria Euskadi 2030, y en detallar los seis demostradores de soluciones de adaptación ya puestos en marcha.
Bilbao sostuvo que la COP31 llega en un momento especialmente relevante, con fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes, temperaturas récord e inseguridad energética. Señaló que, aunque las negociaciones formales corresponden a los Estados, los gobiernos regionales y locales son actores esenciales para convertir los compromisos internacionales en actuaciones concretas. En su opinión, Euskadi acude con el mensaje de que "no vamos con ideas, vamos con realidades".
Los seis demostradores son: la intervención en la costa de Zarautz frente al ascenso del nivel del mar (4,5 millones de euros estimados); la creación de un bosque inundable y la recuperación de la marisma en Bakio (3 millones); el estuario resiliente de Txingudi (entre 9,8 y 11,3 millones); la recuperación del espacio natural del Zadorra (4 millones); el proyecto BIK 2050 para adaptar el entorno de la ría de Bilbao (26 millones); y el refugio climático urbano proyectado en Legazpi (2,9 millones).
Según Bilbao, el objetivo es atraer y movilizar financiación para acelerar estos seis proyectos y poner en marcha otros, ya que "no se financian ideas, se financian proyectos concretos". Alonso, por su parte, explicó que el valor del Living Lab reside en convertir los demostradores en una metodología compartida: probar soluciones en situaciones reales, medir resultados y facilitar su réplica.
Ambos responsables destacaron la dimensión económica de la iniciativa. Al integrarse en el Plan de Industria Euskadi 2030, la adaptación climática se vincula con competitividad, innovación, empleo especializado y soluciones exportables. Bilbao resumió que "adaptarse es proteger, pero también innovar, aprender y generar soluciones capaces de viajar desde Euskadi a otros territorios".