Qué hay detrás de la subida del 4% en el agua de Bizkaia para 2027
El Consorcio de Aguas Bizkaia sube un 4% sus tarifas en 2027 (unos 9 € al año) para financiar renovación de redes y energía renovable.
El Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia ha aprobado una subida del 4% en las tarifas de abastecimiento, saneamiento y depuración para 2027. Para una familia media, el incremento supone unos 9 euros al año, repartidos en las cuatro facturas trimestrales, es decir, 2,25 euros más por recibo.
La decisión llega en un momento de creciente incertidumbre climática. Los episodios de lluvias intensas y los periodos de escasez obligan a las entidades gestoras a replantear sus infraestructuras. El Consorcio sostiene que la subida es necesaria para financiar la renovación de redes, reducir vulnerabilidades y avanzar en la digitalización de la gestión.
La asamblea también ha dado luz verde a un plan de ayudas para ocho municipios: Abadiño, Barakaldo, Basauri, Berriatua, Bilbao, Durango, Getxo y Portugalete. Con una dotación de 335.840 euros en 2027, el programa financiará la renovación de sus redes de abastecimiento. Desde 1980, el sistema ha canalizado más de 43 millones de euros hacia las administraciones locales.
Uno de los ejes más relevantes es la dimensión energética. La gestión del agua consume mucha energía en cada fase, desde la captación hasta la depuración. Por ello, el Consorcio prevé instalar turbinas hidráulicas en los depósitos de Las Carreras y Ugarte, y en las plantas de Garaizar y Venta Alta, con una inversión de 1,4 millones de euros entre 2027 y 2030.
Además, se planea instalar generación fotovoltaica en varias depuradoras y bombeos de la comarca, con un presupuesto de 2,8 millones. El objetivo es que la entidad pueda producir con fuentes propias toda la energía que necesita para el abastecimiento y recuperar una parte de la que consume en el saneamiento.
Las implicaciones de esta subida van más allá del recibo doméstico. El modelo plantea una tensión entre el coste que asume el usuario y la necesidad de inversión a largo plazo en infraestructuras envejecidas. Queda por ver cómo se equilibra esa ecuación en los próximos años, especialmente si la presión climática se intensifica y exige respuestas más ambiciosas.