Bizkaia mantiene la gratuidad infantil y elimina transbordos en 2027 pese a la incertidumbre de los descuentos
La Diputación de Bizkaia garantiza la gratuidad infantil y los transbordos sin coste en 2027, a la espera de los descuentos estatales.
La diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, aseguró este miércoles en las Juntas Generales que los descuentos del transporte público para 2027 deben coordinarse con el resto de administraciones. El asunto se tratará este viernes en el marco de la Autoridad Vasca de Transporte. Además, subrayó que la gratuidad hasta los 12 años se mantiene.
La comparecencia se produjo a petición de EH Bildu, cuyo portavoz, Raúl Méndez, advirtió de que las bonificaciones actuales caducan el 31 de diciembre sin que los usuarios conozcan qué ocurrirá a partir del 1 de enero. El grupo abertzale reclamó que la Diputación no se limite a esperar decisiones externas y defendió la política tarifaria como herramienta clave para impulsar el transporte público.
El trasfondo es la dependencia financiera de estos descuentos. Buena parte de las bonificaciones coyunturales procede de Reales Decretos del Gobierno central, lo que explica la cautela de varias administraciones. Etxanobe reprochó a EH Bildu que pida liderazgo y no mirar a Madrid, mientras en otros territorios gobernados por la izquierda abertzale se han fijado tarifas condicionadas a la prórroga estatal. La diputada general reconoció que esa cautela resulta razonable, pero exigió coherencia.
La Diputación sostiene que dispone de un plan propio desde 2023: reducción de cinco zonas tarifarias a tres, transbordos gratuitos entre operadores, abonos más sencillos y descuentos según renta con recursos propios. Para 2026 destinará 12 millones de euros al mantenimiento de las bonificaciones, y esta semana aprobará el proyecto presupuestario de 2027 para remitirlo a las Juntas Generales.
Los datos de demanda respaldan el discurso del Ejecutivo foral. El transporte público de Bizkaia alcanzó en 2025 un récord histórico de 215,2 millones de viajes, un 8,6% más que el año anterior y un 15% más en dos años. Sin embargo, el reto está en mantener esa tendencia si desaparecen las ayudas estatales.
De cara al futuro, el debate gira en torno a si el sistema tarifario vasco podrá sostenerse con financiación propia y si el nuevo modelo basado en uso y renta, con consenso político pero aún sin resultados concretos, llegará a tiempo. La respuesta marcará la movilidad de miles de usuarios y la credibilidad de la coordinación institucional en el transporte vasco.