El PNV condena la violencia de los encapuchados en Bilbao tras las protestas contra Vito Quiles
El PNV condena los altercados violentos de encapuchados en Bilbao contra un acto de Vito Quiles y reclama más democracia frente a la violencia.
La portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, condenó este lunes los graves actos de violencia registrados en Bilbao, protagonizados por encapuchados durante las protestas contra un acto previsto del activista Vito Quiles, que finalmente no llegó a celebrarse en la capital vizcaína. La dirigente jeltzale sostuvo que estos altercados no tienen justificación ni cabida en Euskadi.
Las declaraciones se produjeron durante la tradicional ofrenda floral que el partido realiza cada año ante la estatua del lehendakari José Antonio Aguirre, situada en Bilbao. Al acto asistieron el alcalde de la ciudad, Juan Mari Aburto, el presidente del Euskadi Buru Batzar, Aitor Esteban, y el responsable del Bizkai Buru Batzar, Iñigo Ansola, junto a otros cargos institucionales y del partido.
El contexto de la intervención es doble. Por un lado, el PNV conmemora este año el 90 aniversario del primer Gobierno vasco, que Vaquero presentó como expresión de la voluntad de autogobierno de la sociedad vasca en circunstancias difíciles. Por otro, la formación busca marcar distancia frente a la violencia en el espacio público, un debate recurrente en la política vasca cuando se producen episodios de confrontación callejera vinculados a actos políticos.
Vaquero advirtió que la respuesta a la provocación no puede ser más violencia y pidió no normalizar estos episodios. Asimismo, defendió más democracia, más libertad y más responsabilidad política como antídoto frente a quienes pretendan imponer sus ideas por la fuerza, en una clara referencia al clima de tensión que rodea a determinados actos políticos y mediáticos.
Las implicaciones de este posicionamiento son relevantes para el equilibrio interno de la política vasca. El PNV reafirma su perfil de fuerza institucional y de defensa de las reglas democráticas, en un momento en que el debate sobre la libertad de expresión, el derecho de reunión y los límites de la protesta sigue muy presente en el ámbito público.
De cara al futuro, el episodio plantea interrogantes sobre cómo gestionarán las instituciones vascas los conflictos derivados de actos políticos polémicos y qué papel jugarán los partidos en la contención de la violencia sin cerrar el espacio al disenso. La evolución de este debate será seguida de cerca en los próximos meses.