Maixabel Lasa recibe la Medalla de Oro de Gipuzkoa por su contribución a la memoria y convivencia
Maixabel Lasa recibe la Medalla de Oro de Gipuzkoa por su trabajo en memoria y convivencia tras 15 años del fin de ETA, en un contexto de estabilidad política.
Maixabel Lasa será galardonada con la Medalla de Oro de Gipuzkoa, en reconocimiento a su trabajo en la promoción de la memoria y la reparación de víctimas de ETA. La distinción, que se entregará el 16 de diciembre en la Diputación, coincide con el 15º aniversario del cese de la violencia de ETA y refleja el compromiso del territorio con la construcción de una convivencia basada en valores democráticos y derechos humanos.
El contexto político en Euskadi ha estado marcado en las últimas décadas por el proceso de paz tras décadas de violencia y terrorismo. La sociedad vasca ha enfrentado desafíos para reconciliarse y avanzar hacia la normalización, en los que figuras como Lasa han jugado un papel clave. La entrega de esta medalla reafirma la importancia de promover una memoria respetuosa y constructiva en un momento de consolidación democrática.
Este reconocimiento pone en valor el trabajo de Lasa en la apertura de espacios de diálogo y reconocimiento mutuo. Su historia personal, marcada por la pérdida de su esposo a manos de ETA, se ha convertido en un ejemplo de compromiso ético y civil. La distinción también refleja el interés institucional en fortalecer los pilares de una paz duradera en Gipuzkoa y Euskadi.
El acto de entrega coincide con un momento de estabilidad política en Euskadi, tras años de negociaciones y esfuerzos institucionales para consolidar procesos de paz. La sociedad vasca continúa enfrentándose a los retos de la memoria histórica y la integración social de las víctimas, donde figuras como Lasa ofrecen un referente ético y moral. La influencia de su trabajo trasciende el ámbito personal, impactando en políticas públicas y en la conciencia colectiva.
Mirando hacia el futuro, la distinción refuerza la necesidad de seguir promoviendo valores democráticos y de memoria. La experiencia de Gipuzkoa en la gestión de la convivencia puede servir de ejemplo para otras comunidades afectadas por conflictos internos. La apuesta por la reparación, el reconocimiento y la empatía busca consolidar un tejido social más justo y resiliente.